Llegamos temprano en colectivo que nos dejó en la terminal. Una seguidilla de taxistas nos ofrecían transporte, alojamiento y otras cosas. Pensamos y decidimos caminar, un poco hartos de la presión impartida por el rubro y otro porque el centro no era tan lejos. Arequipa es la ciudad mas grande de Perú despues de Lima. Ciudad minera. Vive de la extracción del suelo y de los gringos. Tiene muchos autos y suenan muchas bocinas, como en todo peru, pero aca mas. Los taxistas, sobre todo, tocan bocina a nadie, hemos visto desde la ventana como se ejecuta el claxon sin que haya gente en la calle, ni perros, ni mulas, ni nada.En Nazca un italiano que habiamos conocido nos había dado una dirección de un hostel, que era barato y que era la misma que le habia dado a la otra gente de ahi: unos chicos ingleses, una china, una noruega y gente tambien de Francia. Alli vamos. Como no podia ser de otra manera, no encontramos a nadie, con lo que se nos ocurre la siguiente hipotesis: el tano nos dio una dirección a nosotros y otra distinta a las chicas... pero no, no tenia razones para hacerlo (aunque nosotros hubiesemos hecho eso). Despues de caminar unos veinte minutos y de habernos instalado en una habitación discreta, decidimos salir a dar una vuelta, conocer y buscar algo para desayunar. Fuimos al mercado, ese lugar donde hay casi de todo: frutas, verduras, carne, abarrotes, flores, comida, licuados, aparatos electronicos, etc. Era cerca de las 10 de la mañana, nosotros buscabamos alguien que nos venda pan o galletas, tal vez un cafe con leche, o algo asi, pero vimos que no, que desde las 9 de la mañana y hasta las 5 de la tarde se sirve lo mismo: Arroz (siempre) con chancho, pollo, lomo saltado, picante, etc. Nos miramos y avanzamos hacia lo mas violento, arroz, pollo y por un sol mas, un cacho de chancho. Nos levantamos y concluimos con un licuado de frutilla, banana y leche. Ahora estabamos en condiciones ya de ir a dormir la siesta. Eso hicimos y luego, comenzamos con los preparativos. Lo que mas nos interesaba era visitar el Cañón del Colca. El Colca es un río que tiene un valle lindisimo. Para ello tenes que ir a otra ciudad: Cabanaconde. Es facil llegar, tenes que tomar un bus que te deja en un pueblo y despues otro que te lleva a destino. Otra de las cosas que se llevo el colo cuando se fue, es la carpa grande. Como cappe tenia una decidimos ver como nos las arreglamos con eso. En el hostel de Arequipa habiamos dejado gran parte de nuestro equipaje y andabamos con una carpita, ropa, calentador, comida, olla, agua, etc. En el primer tramo del viaje nos preocupamos... nevaba, estabamos por encima de los 3.500 s.n.m. Ahi cappe me miró.
Nacho -"no podes ser tan cagon".
Cappe -"bueno".
Por suerte despues bajamos bastante y ya no hacia tanto frio. El segundo colectivo que tomamos fue terrible. Imaginense el subte en horario pico, o el osobuco en la olla a presion. El cole iba al palo y agarraba las curvas como venía, total no se golpeaba nadie, nadie se caia, no habia espacio. Lo mejor de todo era que la gente iba a destinos alternativos a lo largo de la ruta, tal es asi que cada tanto se daba la situacion donde una especie de enroque te daba la posibilidad de hacer nuevos amigos en el bondi. Por fin llegamos y nos instalamos en un hospedaje casi elegido antes de bajar del micro. Era medio tarde y estabamos cansados. Ahi medio de pasada conocimos a unos chicos argentinos: tres en total, una pareja y una chica. Cenamos un pedazo de pollo con arroz que traiamos en una bolsita de polietileno (p.e.a.d.) (aca otra costumbre es poner cosas en bolsas: pan, empanadas, arroz, pollo, papas fritas, agua, "refresco" -una especie de jugo de compota de duraznitos o te de alguna hierba como hierbaluisa que se sirve frio, tibio, caliente o muy caliente, pero siempre se le llama refresco-)Cenamos, tomamos un te, y a dormir.
Como ya teniamos todo preparado para salir temprano, desayunamos y arrancamos. El itinerario es caminar, siempre en bajada, en zig zag hasta llegar al rio. Cruzar, y subir hasta llegar a un pueblo. Ahi, ya cerca del mediodia, decidimos comer algo, ademas nos habiamos equivocado de camino (estabamos solos y no hay indicaciones, es facil equivocarse pero igual no es tan drastico) y tuvimos que volver. Mientras tanto esperabamos a que pase alguien para asegurarnos de seguir bien. Cuando eso sucediío, seguimos caminando, al cabo de unas 6 horas se empieza a ver el objetivo: Un lugar en la costa que se ve bien verde entre tanto ocre y colorado de las montañas: Se llama "oasis" y es genial, pero estamos lejos todavía, lo vemos bien de arriba. Por suerte, queda casi todo bajada. Una horita mas y llegamos, cruzamos nuevamente el rio e instalamos nuestra pequeña carpa al lado de una pileta maravillosa con aguas termales. Ah, eso si es un oasis. Un rato mas tarde llego todo el mundo: los argentinos (Martin y Noelia, y Diana), unos yanquis, franceses, israelitas, etc. Nos pusimos a charlar, tomamos mate (disfrutandolo a morir, eran los ultimos gramos de yerba que nos quedaban), tocamos la guitarra, etc. La carpa armada, sin peso adentro, es razón suficiente para que se la lleve el viento, la arrastre un poco por el agua, cappe me mire y me diga: -ehhh... me chupa un huevo.- se tire, la saque y la pongamos al sol de nuevo. Juntamos leña y despues de cenar se armo la fogata, a la que acudio bastante gente del camping de al lado, completamente ebrios, intentando practicar un español, realmente gracioso. Uno intercalaba fuck! entre palabra y palabra que no le salia.
Pensabamos irnos por la mañana, pero era realmente una ganga. El camping barato y la pileta climatizada por la madre tierra, ¿cómo nos ibamos a ir? Otro dia haciendo huevo y otra noche de fogata. Al tercer dia ahi, decidimos desarmar y esperar a que baje el sol para salir. Ya no eran las mismas 7 horas, sino que la vuelta era un camino de 2:30 o 3 hs y 1000 mts de desnivel. Los argentinos venian con nosotros. Oscureció un poco y sacamos las linternas, las estrellas, ademas, se veian excelentes y el camino no era dificil. Llegamos arriba cerca de 3 hs despues, bien cansados, y nos dimos cuenta de algo. El pueblo se veia, pero no sabiamos cómo era el camino. Luego de dar un par de vueltas y de debatir por donde convenia ir, decidimos cortar por el campo y dirigirnos hacia las luces. Pisoteamos unas terrazas de cultivo, saltamos un par de zanjas, rodeamos un precipicio, nos enfrentamos a bestias temerarias y llegamos. Ibamos a ir a un hostel, pero se nos ocurrió que tomar un colectivo a medianoche, nos ahorraría unos pesos. Asique cenamos un menú (sopa, segundo y te) y fuimos a por el autobus.
Regresamos directamente a Arequipa, era fin de semana asique salimos a boludear. A la noche cenamos algo, y salimos. Estabamos de despedida de Diana que se volvía a Bs As al día siguiente. Ahora si, comenzamos a planificar nuestra salida hacia Ica.